A los auténticos

Vivimos en un mundo de etiquetas: millenials, hípsters, influencers, fashinionistas… Todo y todos se pueden inscribir en un conjunto con un nombre preciso, con unas características definidas, adjetivos preimpostados que nos dicen quiénes somos y cómo actuamos, qué nos gusta y qué no.

Como actores y actrices de un show de mercado, nos vemos encasillados en una identidad inamovible. La singularidad que nos distingue deja de ser tal en el momento en el que el marketing nos agrupa con semejantes y nos pone nombre y apellidos. Es como verte arrastrado dentro de un grupo de whatsapp sin haberlo pedido.

¿Significa esto que una vez nuestros comportamientos, valores e inquietudes siempre deben seguir el patrón que han cortado para nuestra tribu? Pues va a ser que no, además de nacer, crecer y multiplicarnos (o no), las personas evolucionamos y diversificamos nuestras elecciones a lo largo de la vida, cada uno de nosotros tiene un motor propio de ideas, sentimientos e inquietudes. Es lo que nos hace especiales, lo que nos hace únicos.

Reivindicamos el derecho a no ser etiquetados, a cambiar de chaqueta, a decidir nuestro hábitat de relación, a probar y rectificar, a mostrar versiones incoherentes de nosotros mismos sin cortapisas ni tallas. En definitiva, a ser auténticos.

Una respuesta a “A los auténticos”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *